martes, 20 de octubre de 2026

Cómo he empezado mi lucha contra el desorden. Escritura terapéutica o curativa. En qué consiste.

 


Aunque quizá suene rimbombante el concepto "Escritura terapéutica" o "Escritura curativa", solo estamos hablando de plasmar por escrito cosas que se nos pasan por la cabezas, cosas que hacemos, etc. 

He leído sobre la escrituro terapéutica como una herramienta estupenda para luchar contra el desorden.  Dado que el desorden es un reflejo de esas cosillas que tenemos en la mente, usamos el papel para vaciar nuestra mente y enfrentarnos a todo eso por escrito. ¿Qué sacamos con eso? Tendremos pistas sobre para qué nos sirve el desorden, o qué es aquello que nos bloquea para ser ordenados.

El sistema de Escritura Creativa para enfrentarnos a la falta de orden, se compone de 3 fases que os describo a continuación.

1.- Desfogue y descarga mental (Brain Dump)

¿Quieres ordenar algo? ¿habitación, armario, mueble...?  Pues debemos empezar por el caos que tenemos en la cabeza.  Porque sino, nuestra cabeza, seguirá con los temas que tiene pendientes, y eso nos roba una energía, una energía que nosotros necesitamos para mantener nuestro entorno de modo ordenado.

  • La técnica comienza escribiendo durante 5/10 minutos.  Tenemos que soltar todo, sin parar, sin releer ni estar pendientes de la caligrafía, gramática, etc.  Dejamos ahí volcado, todo eso que nos ofusca como si fueran nubes negras, cosas que tenemos pendientes, cosas que nos frustran y esa sensación de culpa por ser una persona desordenada.
  • El objetivo, sería vaciar la memoria de nuestro cerebro (la RAM, por decirlo en terminología informática), en el papel para reducir la fatiga mental.
2.- Escritura de indagación y autoconocimiento.

El desorden se hace mayor por la procrastinación, así como de la falta de rutinas y el apego a cosas físicas.
En esa libreta que tenemos para escribir,  es donde nos escribiremos y dialogaremos con nosotros mismos, sin sentido de la culpabilidad que valga.  Hemos de ser honestos con nosotros mismos, y ver todo lo que nos pasa.  
Obtendremos una explicación medio-lógica de lo que nos pasa y pistas sobre dónde nació el problema.  Hay unas preguntas típicas que nos tenemos que hacer a nosotros mismos.

Necesitamos un temporizador, cronómetro, etc., y tiene que estar funcionando durante 10 minutos.  Escogemos una de estas preguntas y nos contestaremos con toda sinceridad.

Las preguntas entre las que hay que elegir:
  • "¿Qué significa el desorden para mí en este momento?" (¿Es pereza, es falta de tiempo, o es una forma de postergar afrontar cosas?)
  • "¿Qué emoción siento cuando veo un espacio desordenado frente a mí? (¿Culpa, agobio, parálisis?)
  • ¿A qué me estoy agarrando? (Si tu desorden tiene que ver con acumular objetos, papeles o cosas que "quizá utilices algún día").
  • ¿Cómo se siente mi versión tranquila en un espacio despejado? 
3.  Revisión de la narrativa personal

El lenguaje que usamos con nosotros mismos moldea nuestra conducta. Decirme a mí misma "soy muy desordenada" lo que convierte en una identidad fija. La escritura terapeútica ayuda a cambiar la identidad por una acción.

👂Cambiamos "etiqueta" por "proceso": En lugar de "soy un desastre" "no logro mantener el orden" escribe "hasta ahora me ha costado mantener el orden, pero estoy aprendiendo a crear espacios que me den paz".


👂El método del micro-compromiso escrito:  Escribe al final de tu sesión una sola acción concreta y ridículamente pequeña para el día. Por ejemplo: "hoy solo voy a despejar la superficie de la mesa de la entrada".  Firmarlo en el papel nos "ata" suavemente, quedando muy lejos de esa presión que supone hacer un zafarrancho de ordenación masivo.

Vamos con un ejercicio práctico que tu y yo podemos hacer dentro de esta lucha contra nosotros mismos. 
  • 💡 Cogemos una libreta y escribimos una "carta a mi desorden".
  • Dirígete a tu desorden como si fuera un personaje.
  • ¿Qué haces aquí?
  • ¿Me quieres decir algo? ¿Qué es lo que me quieres decir?
  • ¿Pretendes evitar que me focalice en alguna cosa? Si es así, ¿de qué se trata?
A menudo percibimos que el caos en nuestro alrededor surge en momentos de cambio, de cansancio acumulado o exigencia excesiva.

¿Hay algún espacio o momento del día en particular donde sientes que el desorden se te va más de las manos?  Analiza los factores que puedan tener relación con este momento/espacio.

Mi historia con la escritura curativa ha empezado con la compra de un cuaderno especial para ello.  Me he autodescrito y, conforme me suceden cosas que puedan afectar directamente a mi relación con el orden y el desorden, intento reflejarlas.  Desgraciadamente no siempre es posible por motivos de agenda, pero, más desgraciadamente aún, porque en mi entorno no dejan de ver como "chorrada" lo que supone escribir todo esto para sentirme mejor.

Soy todo lo sincera que se puede ser.  ¿que un día cogen la libreta y la leen? Es posible que se enfaden, pero me da igual.

Realmente sí que siento algo de alivio cuando vuelco en ella mis frustraciones e inquietudes, me quito peso de encima incluso encuentro en esas "vicisitudes" la causa de algunos problemas y sentimientos.  Por contra, cuando tengo un logro positivo y no encuentro el momento de escribirlo para la posteridad, me da rabia, porque compartir lo bueno me gusta, y me hace bien escribirlo porque tomo conciencia con mucha más fuerza de mis méritos en esta lucha contra mi desorden.

Al margen llevo mi agenda porque he de programar mis traslados a mi centro de trabajo y el hecho de trabajar a turnos hace necesario un mayor control sobre los días de la semana.

De momento, voy a seguir así, trabajando en organización y en "desahogación" con mi libreta del alma, donde ahora mismo me voy a poner a escribir un poquito.




Os veo.

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